viernes, 5 de diciembre de 2008

TODO NICE

La luz se fué en el pueblo y no se ve ni una forma en el horizonte, todo es absoluta negrura.
No hay internet y de repente me siento aliviada,
y alejada de una manera hermosa,
como si ahora pudiese tomar conciencia del mar y las tormentas, y la tierra inacabable,
como si todo fuese más real y más sólido, y las distancias comprensibles,
y las penas crujen, reales.
Con la batería del ordenador se acaba el último mundo en el que todo sucede
sin haber empezado, y solo queda la luz de mi vela.
El olor del fuego y la cera ardiendo son como una canción de cuna.
Pero- oh!- ya no puedo -seguir.
Se queja la impresora y aullan las alarmas de los coches vuelvo a ver
las formas de los edificios y se distingue clara la autopista
y chapoteo en holas de mensajería instantánea
y vuelve a dolerme la imagen de mi estómago.